sábado, 22 de octubre de 2016

El control de la inteligencia y capacidades



El cerebro de un niño puede alcanzar niveles de inteligencia tan altos como sus padres le permitan e incentiven desde pequeños. 

Vemos estudiantes que en los establecimientos educacionales aprenden todo desde cero, algunos que llegan sabiendo desde sus hogares,  y otros que complementan el hogar y colegio.

Reflexiono en que los colegios se han convertido en lugares a los cuales van a dejar a los niños para que les enseñen o cuiden durante la semana y que mientras más talleres fuera de horario existan, entonces mejor. 

Desde que partió el sistema educacional funcionando en determinados lugares, es que las familias han retrocedido en su posición de educadores de sus hijos y se han ido limitando a solo dejarlos en el colegio para que alguien más les enseñe y luego asistirlos en alguna tarea o trabajo domiciliario.

Es cierto que los educadores tenemos el deber y responsabilidad de ayudar en el proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes, entregar herramientas y estrategias, sin embargo el aprendizaje comienza desde antes de ingresar a un establecimiento educacional. Este es el punto.

El aprender es un Proceso que depende exclusivamente del núcleo familiar, y es este núcleo quien extiende, desarrolla e incentiva al que está aprendiendo, y esto no como algo forzado con horarios y rutinas, sino un proceso diario lleno de afectividad y deseos de que el niño cuente con todas las herramientas que necesita. Es exclusivo, ya que también es la familia quien decide con quien o quienes más aprenderán sus hijos, para que socialicen o conozcan otros contextos de aprender. 

Los niños aprenden desde la confianza que genera el amor, y replican todo lo que admiran y observan de sus familia porque confían que aquello es lo apropiado y bueno para sí mismos. Así, en el diario vivir, los pequeños y desde muy pequeños pueden aprender los animales, colores, números, letras, música, idiomas entre tantas otras posibilidades.

El sistema educacional ha coartado de tal forma la inteligencia que cada persona puede desarrollar, que limita no solo a una persona sino toda la labor de una familia que permanece esperando los primeros años de vida para que sus hijos ingresen al sistema y recién ahí aprendan algo, cuando en realidad siempre se está aprendiendo,  es responsabilidad de cada uno ver en sus hijos el potencial que tienen y trabajar en que se desarrolle, en que aumente, en aprender libremente.

Este control de la inteligencia del sistema, no es más que controlar lo que podemos crear y lo que no, controla las futuras innovaciones que darán respuesta a tantas necesidades existentes. Controla las mentes para continuar pensando todos de la misma forma; nacer, estudiar, trabajar, adquirir bienes, heredar... y las respuestas que cada uno tiene dentro de sí ¿dónde quedan?, aplastadas en un sistema del que terminamos siendo fieles partidarios.

Aprendemos todo el tiempo, no dejemos de desarrollarnos y expandirnos, no le neguemos el paso creativo a las generaciones que vienen, y no sólo ellas sino que nosotros también estamos a tiempo de crear.

Tenemos la primicia en la formación  de las generaciones, tomémosla y dejemos de permitir que las facultades de un niño permanezcan en un mismo lugar para siempre sin expandirse.



Establecimiento "Acción y efecto de poner una casa para que permanezca en ese lugar"

Educación "Acción y efecto de dirigir para desarrollar las facultades de un niño"



                                                                                                                     Merajoq





miércoles, 6 de abril de 2016

"Así se hace"



Tantas pautas nos enseñaron, que actuamos insertos en ellas sin querer realmente seguirlas, tratando de no hacer aquello que bien sabemos, no responde a lo que creemos como verdadero, sin embargo lo hacemos ¿Por qué?...

Lo cierto es que a todos se nos enseñó a hacer las cosas de determinada manera, “Así se hace” todos lo escuchamos, y quedó tan dentro de nosotros, que en la práctica también lo hemos estado replicando, muchas veces de forma inconsciente.

Conductas que manifestamos con nuestros niños, están siendo una muestra de raíces muy antiguas y profundas que han dejado quienes nos enseñaron, tales como el trato personal, el dominio de grupo, la disciplina, las soluciones ante conflictos al interior del aula, la comunicación con los apoderados, entre tantas otras.

Al presentarse un conflicto al interior del aula, no dejamos de reprender y recurrir a prácticas antiguas, porque es lo rápido, lo que está a la mano, no pensamos en la forma correcta de responder, porque aflora lo que se ha edificado dentro nuestro, lo cual trae frustración y cansancio, ya que no es lo correcto, no es lo que desearíamos hacer.

Estamos tan acostumbrados, a los “sin tarea – anotaciones negativas – castigos – no salir al recreo – amenazas, etc…” con lo que nos enseñaron y seguimos practicando estas costumbres. Urgentemente, debemos salir de ahí, sacar las raíces torcidas que nos formaron y tomar nuestro lugar, dejar ya de alimentar el sistema y resplandecer en creatividad, en innovaciones, en la forma correcta de hacer las cosas, bendiciendo a quienes están junto a nosotros.


Hay una verdadera lucha entre lo aprendido en “la vieja escuela” y lo que realmente somos como profesores. Dicha lucha, es una fuerte confrontación entre las raíces antiguas y las verdades que vamos entendiendo y practicando, al avanzar en la verdad vamos venciendo lo falso.

Debemos entender nuestra labor como profesores, tomar lo bueno que aprendimos, y desechar lo que a nosotros mismos nos dañó, ya que claramente no queremos continuar edificando sobre cimientos falsos.

Para practicar las verdades que vamos entendiendo, tenemos que esforzarnos y dar esta lucha por la generación y las venideras, así no continuaremos con bases que, más que formar personas las han dañado en su interior y no permiten que manifiesten lo que son en realidad, esto en los niños y en nosotros.



Cada uno medite en su interior quitando toda mentira y resplandeciendo en verdad, dejando de complacer al sistema manifestando sus prácticas, y bendiciendo a las generaciones con la verdad. 

viernes, 25 de marzo de 2016

Aprender ...


Antes pensaba que la base para aprender todo era leer y escribir, sin saber aquello, no se podía leer la historia, ni leer los problemas matemáticos y resolverlos, ni seguir las instrucciones de un experimento, entre otros, por lo tanto no se podía aprender. Todo esto, basado en que aprender es saber extraer información, y la verdad es que, en realidad no es así, el aprendizaje se genera por las experiencias, por las vivencias y por el lenguaje que va comunicando lo que hemos vivido.


De lo contrario, de qué forma un bebé puede aprender gestos, palabras, hábitos si no es por la experiencia y la voz de sus padres, estas experiencias son llevadas a cabo por la motivación a practicar cosas nuevas y ver a otros haciéndolas.

Cada persona tiene dentro de sí un motor que la impulsa a aprender, esa motivación a conocer algo más, a indagar, a vivir, a percibir todo lo que está alrededor. Siempre hemos logrado aprender experimentando, todo lo demás es información que algún día se olvidará, pero lo que vivimos jamás se olvida.  


El experimentar, el aprender por el anhelo de saber, de compartir con los demás lo que estamos viviendo y aprender más de ellos, nos ha quitado el actual sistema educacional, reemplazándolo por el conocimiento de diversas materias de forma individual, sin reparar en el desarrollo de todas las capacidades que tiene cada persona y cómo se potencian cuando se vive juntos.

El segmentar los aprendizajes por asignaturas, ha dividido nuestra consciencia, entonces ya no son evidentes todas las cosas que están para que aprendamos, la naturaleza, la interacción entre pares, el desarrollo del carácter, simplemente porque no están etiquetados como asignatura, por lo que es inconcebible la unión de dos temas “diferentes” cuando en realidad todo está unido y si lo entendemos de esa forma tendremos un conocimiento cabal de todo, dejando de ser buenos en unos temas y en otros no.


Los niños tienen el potencial de aprender sin límites, y nosotros debemos perpetuarlo, siendo como niños. Siendo conscientes de lo segmentados que podemos llegar a ser, y no querer que esto continúe en la generación. Sacando esto de nosotros, podremos aprender de ellos, de su curiosidad y espontaneidad, de su gran capacidad e interés de hacer las cosas en equipos cumpliendo cada uno su función, sin que alguien se la imponga, ya que ellos reconocen las habilidades en los demás.  

Siendo como niños, podremos ver en todo oportunidades de aprender, y ellos aprenderán, comunicarán todo lo que saben y han experimentado, vivirán con la motivación de ser mejores, de ayudarse y estarán interesados en la contingencia de su país y ciudad, contribuyendo en sus comunidades, interactuando con las personas, saliendo del individualismo y la burbuja frágil del conocimiento sin vivencia.


“¿Cuándo iremos de nuevo de excursión?” fue la pregunta de un estudiante de 6 años porque salimos a conocer los árboles. Él y sus compañeros estaban totalmente felices observando, tocando y conversando entre ellos frente a un árbol, finalmente encontraron semillas que les parecieron más interesantes, pero estuvo todo unido y ahora cuidan los árboles e instan a sus compañeros mayores a hacerlo también, siguen recogiendo semillas y están sembrándolas para que mejore el oxígeno. Están aprendiendo.



Los insto a ser como niños, a ver como ellos, a reconocer las oportunidades de aprender en todo y no coartar el potencial. Hay un plan ministerial que debemos cumplir, pero siendo profesionales responsables busquemos estrategias y fundamentos para innovar, no nos quedemos en el “no se podrá”, porque no es cierto. ¡Vamos más allá!