De los Tales es el Reino de los cielos, de quienes son
como ellos: humildes, que creen, no buscan ser ascendidos, dispuestos a la transformación,
con revelación fresca y continua, alegres del entendimiento del compañero. Quienes
tienen el carácter de Jesús.
Un problema grande en nuestra mente es el reconocimiento
del compañero, el estar alegres porque otro triunfa, el querer ascender en
solitario y no formar a otros para que lo hagan conmigo y tras de mí. Esto es
querer ser grande por mí mismo viendo a los demás con inferioridad, lo
cual está lejos del carácter creado para nosotros, dicho carácter original es
el de los Tales, los que son como alguien más, lejos de competir por la
superioridad.
Ser Tal como, es más que sentirse identificado con
alguien, algo o un estilo de pensamiento, es Ser como mi superior para que
otros igual sean como el superior y no como yo.
Jesús advirtió en muchas oportunidades sobre el cuidado y
valor de los niños, él los bendijo y advirtió a quienes creían tener
mayor importancia que ellos. La bendición de Jesús advierte como una cubierta
lo que se quiera levantar en contra. Siempre lea en consciencia que Jesús es el
maestro y como maestros tenemos la capacidad de cubrir con nuestra bendición a
quienes están bajo nuestra responsabilidad.
Cómo superamos este problema de inferioridad, ya que por
supuesto, todo el que quiere ser superior es porque se siente disminuido y con
inseguridad frente al resto, es por eso que necesita un nombre por el cual ser
reconocido. Creo firmemente que lo
primero es identificarlo en nosotros, si hay algo que cause inseguridad,
orgullo o miedo, o cuando somos reconocidos de inmediato nos auto reconocemos
como “buenos” en desmedro de los demás, debemos humillarlo, rendirlo y ser
transformados, de lo contrario nuestros pequeños lo heredarán.
¿Quién es el más grande entre nosotros? Preguntaron a
Jesús sus discípulos, o quién es el preferido del profesor, pregunta que hemos
oído más de una vez. De dónde surge este tipo de preguntas, con qué intención
se formulan, acaso ¿todos esperan ser el mejor? Hay alguien que sinceramente
quiera que su compañero lo sea, o todos esperan escuchar su propio nombre. Cuando escuche esto de sus estudiantes, no les responda con un nombre, sáquelos de ahí, sáquelos de ese interés, quite su mirada de ese foco de atención. Confróntelos.
La pregunta ¿Quién es el más grande? En el caso de los discípulos,
estudiantes de Jesús. Los "grandes" interesados en quién es el más grande de
ellos. Por supuesto que ellos se referían a ser grande en importancia, en jerarquía, creo que jamás pensaron ser comparados con un niño, ya que en su mente ya eran más grandes que el pequeño. El punto no es la edad.
Este tipo de preguntas surge al tener la atención puesta
en sí mismos, con la vista en frente, con la vista gacha no es permitido
observar a los demás como mayores sino a ti mismo como inferior, con el
concepto de inferioridad podrido que lleva a competir por ser el “grande” el
“preferido” el “mejor”, concepto que de una vez debe quebrarse y ser restaurado
el corazón en estas intenciones. Jesús para quebrar ese razonamiento, para
descolocar, logrando quitar la mirada de sí mismos hace que quiten su mirada de
ahí, direccionándolos a mirar a alguien que está fuera de su sistema de pensamiento
tipo Avestruz, que avanza a grande velocidad pero no puede elevarse, que cuando
se siente amenazado baja la cabeza en lugar de enfrentar sus miedos.
Absolutamente
nadie puede enfrentar el temor por ti, eres tú quien debe hacerlo puedes
alcanzar mucha velocidad, avanzar mucho corriendo pero si no elevas tus
pensamientos llegarás a tu límite sin poder superarlo.
Finalmente Jesús los lleva a sí mismo, no el niño en sí
porque éste tan solo es Tal como Jesús, él refleja la identidad de Jesucristo quien
frente a fariseos y “sabios” siendo un niño fundamentó las bases del Reino en
medio de ellos, cuáles bases; ser de los Tales – Tal como es Jesús, Tal como el
Padre.
Los Tales, que son humildes, que creen, quienes no buscan ser ascendidos por alguien porque van en continuo ascenso al ser transformados de continuo.
El compañerismo, elemento esencial en un aula, como
maestro si me alegro por los logros de los niños ellos se alegrarán sanamente
de su propio avance porque no buscarán más reconocimiento del debido, como maestro si
impulso, ellos aprenderán a impulsar, si reconozco ellos reconocerán a sus
pares y se alegrarán de ellos queriendo aprender no por superarlo, no por
competir sino por el amor a querer ser transformado de continuo para cumplir de forma más excelente los objetivos.
Compañerismo, esencial entre colegas, dejando los temores
atrás podré trabajar y colaborar con mis pares queriendo en verdad que todo
funcione bien por una misma causa, y no por la mía, dejando el egoísmo,
acogiendo al nuevo y aprendiendo del experimentado.
La base está en ser Tal como ellos, quienes son tales
como Jesús. Nos engañamos al decir, debemos ser como niños si estamos pensando
en un argumento mantenido a lo largo del tiempo que describe al niño puro sin egoísmo,
caritativo y amoroso siendo que con claridad no lo vemos totalmente en la
realidad. Debemos ir a las bases de los conceptos en entendimiento, qué es en
origen ser como un niño para poder ser confrontados con esta verdad y
manifestarlo.
De los niños es el Reino, ellos son Hijos del Rey, si no los instruimos como Tales, formarán una guerra civil y no un reinado. Ellos deben aprender a gobernar con todo lo que implica lo cual es más que saberse con autoridad, que todo es posible y que pueden unir cielo y tierra. Esto no sirve si lo quieren hacer solos porque no han sido formado como Tales. Selah
Quienes no reciban el Reino como un niño, quienes no
reciban los pensamientos altos para gobernar en humildad, creyendo, dispuestos
a ser transformados, no podrán entrar en este gobierno, no podrán avanzar.
Niños ¡Suyo es el Reino!
Maestros, formemos reyes con un corazón humillado.
Merajoq