viernes, 16 de octubre de 2015

Prohibido Desertar



Es la labor del maestro.

Eres tú quien impulsa

Eres tú quien perfecciona

Eres tú quien modela

Eres tú quien alza la vista a lo que se debe alcanzar

Eres tú quien debe dejar aparte las quejas y el agotamiento por el sistema, porque quienes se están formando no son los responsables de lo que no recibimos y nos frustra. ¿Necesitará nuestro niño un rechazo más, aparte de los que ya recibe en otros lados?, vamos a contribuir con la incomprensión o vamos a derribar los cimientos y edificar…

Y se hacen oír las excusas... el agobio laboral, el cansancio, los años de experiencia, la ingratitud de las autoridades, familias y estudiantes, los innumerables intentos de cambio sin frutos, las faltas de respeto, las influencias de pensamiento entre colegas y así continuamos…

Continuamos hasta el congelamiento de los sueños.

Es urgente tomarse el tiempo para echar fuera las quejas que si bien es cierto se han acumulado y muchas veces tienen razón de ser, no contribuyen en la edificación de una vida, solo lo hacen para no continuar con lo mismo, cada vez peor formando una cultura de rechazo, desertores, frustraciones y malos pensamientos.

El congelamiento del corazón, lo peor que pasa siendo esto fruto de las desilusiones en el tiempo, lo cual no permite accionar. Sin embargo, esto se puede restaurar, ya que ha nacido desde la confianza en los hombres, desde no exponer los desacuerdos y murmurar, desde buscar soluciones en lugares equivocados, desde el desquite, desde frustrarse por el error lo cual corroe el alma. Es urgente, es necesario, es sano desligarse y concentrarse en lo que importa: La generación de la cual somos tutores.

Hay que salir de esta posición de pasividad intranquila que no permite ver más allá de un plan anual de clases y ¡ya! porque no se trata de obligar a aprender o  de motivar a aprender un contenido y que se queden quietos en la sala, se trata de encontrar lo que cada uno es, y no dejar de intentar, no ser desertor sino valiente e impulsador de destinos. Eso somos educadores: ¡ Impulsadores de Destinos ! 

Si yo renuncio, ellos renuncian

Si yo me rindo, ellos se rinden

Si yo me altero, ellos no aprenden paciencia

Si yo murmuro y no expongo lo que pienso, ellos también lo harán

Todo lo que haga los influenciará y aunque me mantenga persistente en aplicar estrategias para revertir una situación, mejorar proyectando un cambio, si pongo todo mi esfuerzo y tiempo en tratar de ayudar a mis niños, pero yo no me siento bien, estoy inconforme, tengo amargura, celos, rencillas no lograré lo que sueño o alguna vez soñé.

Debo estar bien Yo como educador, libre de todo lo que me acongoja y desespera, libre de lo que me he conformado a vivir y hacer vivir para impulsar destinos que no sean desertores... para impulsar destinos edificadores.



Merajoq
Desde lo más alto de los cielos