Es la labor del maestro.
Eres tú quien impulsa
Eres tú quien perfecciona
Eres tú quien modela
Eres tú quien alza la vista a lo
que se debe alcanzar
Eres tú quien debe dejar aparte
las quejas y el agotamiento por el sistema, porque quienes se están formando no
son los responsables de lo que no recibimos y nos frustra. ¿Necesitará nuestro niño un
rechazo más, aparte de los que ya recibe en otros lados?, vamos a contribuir
con la incomprensión o vamos a derribar los cimientos y edificar…
Y se hacen oír las excusas... el
agobio laboral, el cansancio, los años de experiencia, la ingratitud de las
autoridades, familias y estudiantes, los innumerables intentos de cambio sin
frutos, las faltas de respeto, las influencias de pensamiento entre colegas y
así continuamos…
Continuamos hasta el
congelamiento de los sueños.
Es urgente tomarse el tiempo para
echar fuera las quejas que si bien es cierto se han acumulado y muchas veces tienen
razón de ser, no contribuyen en la edificación de una vida, solo lo hacen para no continuar con lo mismo, cada vez peor formando una
cultura de rechazo, desertores, frustraciones y malos pensamientos.
El congelamiento del corazón, lo
peor que pasa siendo esto fruto de las desilusiones en el tiempo, lo cual no
permite accionar. Sin embargo, esto se puede restaurar, ya que ha nacido desde
la confianza en los hombres, desde no exponer los desacuerdos y murmurar, desde buscar soluciones en lugares equivocados, desde el desquite, desde frustrarse por el error lo cual corroe el alma. Es urgente, es necesario, es sano desligarse y concentrarse en lo que importa: La generación de la cual somos tutores.
Hay que salir de esta posición de
pasividad intranquila que no permite ver más allá de un plan anual de clases y ¡ya! porque no se trata de obligar a aprender o de motivar a aprender un contenido y que se queden quietos en la sala, se trata de encontrar lo que cada uno es,
y no dejar de intentar, no ser desertor sino valiente e impulsador de destinos.
Eso somos educadores: ¡ Impulsadores de Destinos !
Si yo renuncio, ellos renuncian
Si yo me rindo, ellos se rinden
Si yo me altero, ellos no
aprenden paciencia
Si yo murmuro y no expongo lo que
pienso, ellos también lo harán
Todo lo que haga los influenciará
y aunque me mantenga persistente en aplicar estrategias para revertir una
situación, mejorar proyectando un cambio, si pongo todo mi esfuerzo y tiempo en tratar de ayudar a mis niños, pero yo no me siento bien, estoy inconforme, tengo amargura, celos, rencillas no lograré
lo que sueño o alguna vez soñé.
Debo estar bien Yo como educador,
libre de todo lo que me acongoja y desespera, libre de lo que me he conformado
a vivir y hacer vivir para impulsar destinos que no sean desertores... para
impulsar destinos edificadores.
Merajoq
Desde lo más alto de los cielos
