A los niños en el colegio se les enseña sobre un Dios que los
cuida solamente como un concepto que tienen presente pero que no han hecho
vida. Y esto no en todo lugar, ya son pocas las instituciones que nombran a
Dios a los pequeños.
¿Cuáles son las implicancias?
Desde niños somos asentados en una cultura dado que vivimos en
una ciudad que la lleva consigo, mas dentro de un colegio o curso puede haber
una contra-cultura que vaya más profundo de lo superficial, así como también desde
cargos de autoridad
Externamente la mayoría de los niños sabe que Dios es un ser
importante y de respeto que está en el cielo y se celebra a su Hijo en la
Pascua que cada vez está más torcida en el enfoque que se le otorga, así como
también en Navidad que al igual que lo anterior se ha dejado pasar la
oportunidad de recalcar los principios de esta vida en la Tierra y Cielo.
Si le preguntamos a un niño quién es Dios posiblemente
responderá que es quien está en el cielo cuidándolo y nada más… pero ¿es esto
el Todo de Dios? Por supuesto que no, cada día se conoce algo más de Él, lo
cual permite proyectar la vida en un cause generacional de eternidad y no
temporal. Niños que podrán tomar decisiones sabias y no guiadas por el
colectivo de la gente ni las expectativas sociales. Conocer a Dios tal como Él
es no permitirá que nuestros pequeños vivan en el afán del sistema educativo
que confunde disciplina y éxito con esclavitud, largos horarios, anulación de
la creatividad y competencias propias entre tantos otros aspectos.
Son armas las que se entregan cuando le damos propósito a los
significados.
Creo que para todo debemos ir a la raíz, si queremos de los
niños disciplina entonces sepamos lo que esto significa – si queremos éxito
sepamos bien la plenitud del concepto. Entendimiento.
Si vamos a enseñar que Dios es amor y está en el cielo, entonces
profundicemos en el amor y su habitación para que los pequeños profundicen y
experimenten también… en realidad ellos siempre lo están haciendo, sin embargo,
somos nosotros quienes los coartamos.
Un “Diosito” que los cuidará, que ama a los niños, esto estamos
promoviendo, ¿permanecerá esto eternamente?, y si el niño cae o le sucede un
improvisto, algún problema en su familia… entonces dónde está Diosito que me
cuida… El Dios de todo el universo y eternidad es muchísimo más que un
cuidador, no es un Diosito - es Dios, no es el “niñito Jesús” que está en el
pesebre en navidad - es Jesucristo el que con su muerte y resurrección fue
ungido para gobernar. No es la “paloma blanca” es el Poderoso Espíritu Santo
quien todo conoce de Dios y por tanto nos conduce en la Tierra.
Conceptos… conceptos que
transmitidos por el lenguaje establecen cultura, por qué al preguntarle a un
Chino sobre Dios no sabe responder, no está en su vocabulario, no sabe. Por qué
al preguntar a un niño por Dios apunta al cielo y no a su corazón. Por el
lenguaje, es por lo que ha recibido como información y experiencias, y si estas
no se condicen entre sí no es verdad para el niño.
Si hemos instaurado el concepto “Dios” en los niños pero no
hemos experimentado con ellos lo profundo y poderoso de esto lamentablemente en
unos años lo olvidarán.
Por qué niños dulces de pequeños cuando crecen cambian tanto,
por qué no permanecen toda su vida en Dios y no entienden el objetivo de su
vida. Ha de ser porque este “Diosito” quedó muy chiquitito para las nuevas
etapas y desafíos, ha de ser porque no creció junto con el niño, este Diosito
se ha quedado muy chiquitito como para ayudarme con mis asuntos grandes ahora
que soy grande, ya me cuido solo… o qué sentido tiene creer si mi vida no
demuestra un fruto de esto - no coincide la información con las experiencias.
Precisamente por el vacío de los significados, no es solo decir
Dios te cuida y te ama, es vivirlo.
Si realmente queremos reformar, debe ser reformado nuestro
entendimiento y tener clara la proyección de la verdad, no solo el impulso y
emoción por ser parte de un cambio sino realmente vivirlo y dedicarse a que se
manifieste.
Se ha nombrado a Dios pero no se ha mostrado su poder. Debemos experimentar
con los niños a Dios, así ellos JAMÁS dejarán su camino, y no solo el camino de
Dios sino el propio “Instruye
al niño en el camino que ha de seguir, aún cuando sea viejo no se apartará de
él.”
Merajoq

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